Dulcinea es una cápsula sobre la dulzura que habita en lo cotidiano. Sobre lo que se transforma cuando se mira con amor. Como Don Quijote tomó a Aldonza y la nombró Dulcinea, esta colección toma lo simple; la fruta, la piel, los gestos del día a día y los vuelve poesía. Piezas suaves, románticas, con huellas hechas a mano. Polka dots reinterpretados como memoria del flamenco, una referencia a mis años formativos en España y a mi regreso, ahora, a mi tierra, donde vuelvo a florecer. Dulcinea es una invitación a mirar lo común con ternura. A reconocer la belleza escondida en lo pequeño. A madurar desde adentro.